La cálida mañana del pasado miércoles 12 de julio se convirtió en el inicio de
una nueva vida para cerca de cincuenta familias pertenecientes a la vereda de
Olivos de la Unión, ya que el radiante sol que fue testigo de la (hazaña y el
valor civil) que tuvieron las familias, que permitieron la erradicación
definitiva de más de cinco hectáreas sembradas de coca listas en su mayoría para
ser recolectada su hoja y que muy posiblemente en el mercado negro de la droga,
su costo podría estar entre 50 y 60 millones de pesos; pero que muy seguramente
de haber sido cosechada y procesada habría terminado con la vida y paz de miles
de familias de consumidores en el mundo en donde cada día aumenta el número de
adictos.
Sin acuerdos previos, sin necesidad de aspersiones aéreas, sin pagos a
informantes y con toda la libertad y valor que caracteriza a los campesinos de
bien que desde hace muchos años habitan en el sector, el pasado miércoles, los
habitantes de la vereda de Olivos, conjuntamente con unidades de la policía
pertenecientes al Tercer Distrito con sede en la Unión, libremente erradicaron
cinco hectáreas sembradas de coca, que desde hacía aproximadamente dos años,
venían cultivando en las áridas tierras del sector.

Omar Cárdenas, consejal de Olivos,
la Unión, Nariño,
Colombia.
La desgracia de la hoja maldita
Para quienes no conocen ni saben las penurias que los campesinos de nuestro
amado departamento deben de afrontar cada día, simplemente no pueden hablar ni
describir las amargas penas que como cruz han tenido que cargar por muchos años,
en donde la desesperanza, la pérdida de identidad cultural, los valores, la
misma vida y familia, se desvanecen ante la llegada de los cultivos ilícitos,
situación que los grandes capos de la droga han generado y aprovechado en zonas
devastadas por el hambre y por el hombre.

Montanas en la vereda Olivos, la Unión, Nariño, Colombia
Esto precisamente es lo que ha ocurrido en la vereda de Olivos distante a tan
solo una hora de la Unión y donde hace muchos años fuera la despensa nacional
como el mayor productor de maíz en Colombia, y que hoy es solo un recuerdo
puesto que las mismas condiciones del tiempo han provocado una difícil situación
que obligó de alguna manera a que con la ilusión de un dinero (fácil) y rápido
éstos campesinos, pudieran recuperar lo que habían perdido en los últimos diez
años, pero que a la hora de la verdad ese remedio se convirtió en un mal
superior a la enfermedad, puesto que con los cultivos ilícitos además del temor
de ser vistos como delincuentes, de estar a merced de quienes de alguna manera
los utilizaron y del sufrimiento constante de que las avionetas cargadas de glifosato terminaran en minutos con el trabajo de dos años, tiempo en el que la
mayoría de labriegos tuvieron que endeudarse a la espera de obtener unos cuantos
pesos para salir de la pobreza; pero al final tomando conciencia del mal
necesario fueron persuadidos de continuar con la siembra de la hoja maldita.
Nos vimos obligados a sembrar la coca

Estamos preocupados, dijeron los campesinos de
Olivos,
la Unión, Nariño,
Colombia.
Al mirar los ojos de quienes participaron en la erradicación manual, nos pudimos
dar cuenta que esta decisión no fue fácil de tomar, en cada machetazo por cada
mata que arrancaban, los campesinos sabían que mucho dinero y trabajo empleado
en el cultivo se iría para nunca mas volver; pero con una convicción fijada en
el alto gobierno de recibir nuevos y mejores proyectos productivos para la zona,
la nostalgia era rápidamente cambiada por una sonrisa en la que muchos aún
siguen pensando y esperando. Don Luís, don José, Lucas y Otoniel, al ser
entrevistados por DIARIO DEL SUR, coincidieron en responder que a estos cultivos
llegaron obligados por la misma necesidad, ya que con los cultivos tradicionales
como el maíz, el maní, la papaya y los frutales entre otros es difícil solventar
los gastos que demandan sus familias, ya que los precios internos de éstos
productos de ninguna manera garantizan los costos de producción, mucho menos
cuando las sequías se han apoderado de sus tierras convirtiéndolas en estériles.
Aunque de ninguna manera el estado mira estas circunstancias ni mucho menos las
acepta, esta es la cruda realidad el por que muchos campesinos como los de
Olivos han tenido que recurrir a estos cultivos ilícitos; pero que con la
aplicación de nuevas estrategias y de apoyo al sector agropecuario con nuevas
tecnologías y garantías para el establecimiento de precios justos de sus
productos, posiblemente los cultivos ilícitos en los campos podrían ser
reemplazados libremente.
Más allá de los cultivos ilícitos existe una problemática social que el estado
desconoce

Escuela de la vereda de Olivos de la Unión, Nariño,
Colombia.
En Olivos tan solo existe una escuela que alberga a 35 alumnos de primero a
quinto de primaria y que reciben clase en una misma aula y con el mismo
profesor, esto ha determinado una ausencia de estudiantes de más del 25%, lo
triste es que de los 10 o doce niños que logran terminar la primaria tan solo
uno de éstos se inscribe al programa de bachillerato y de cada diez niños o
jóvenes que iniciaron sus estudios secundarios tan solo dos como máximo logran
salir como bachilleres, esto indica a pesar de que se cuenta con una escuela y
un profesor, que los estudiantes están condenados a dejar las aulas en poco
tiempo para cambiarlas por trabajo, al que deben acudir por pura y física
necesidad, esto cuando hay trabajo; sino son simplemente jovencitos que ven como
pasan los días en las cálidas y polvorientas calles de la vereda.

Estudiantes en una sola aula en la Escuela de la vereda de Olivos de la Unión, Nariño,
Colombia.
Otra situación que a pesar de que se cuenta en el departamento con tecnología de
punta, nadie ha descubierto o ha podido descubrir la manera de acabar con una
plaga que destruye las grandes plantaciones de papaya, lo que ha generado que
éste cultivo de tan buena producción en tiempos pasados poco a poco se haya ido
perdiendo en Olivos.
Distrito de Riego es urgente

Así estaban los cultivos de coca en la vereda Olivos, la Unión, Nariño, Colombia
Los pocos cultivos que existen en la parte baja de la vereda a orillas de la
quebrada Santana son irrigados por pequeños surtidores que en la mayoría de
veces son insuficientes para mantenerlos, por lo que al momento de la producción
éstos disminuyen en más del 200%, lo que no permite que los campesinos capten
utilidades suficientes para la manutención de sus familias, ante esta situación
la administración municipal que preside Luís Manuel Muñoz Briceño, acaba de
iniciar el proceso de construcción de un distrito de riego que beneficie a toda
la vereda conformada por unas 400 hectáreas aproximadamente con recursos
cercanos a los 500 millones de pesos; pero se necesita más dinero para poder
terminar la obra, por lo que se espera se consigan o bien sea a través de un
crédito o cofinanciación de una institución estatal, que de lograse permitiría
erradicar la sequía que para tiempos de verano se presenta en la zona.
Las soluciones según los campesinos

Autoridades acompañan el trabajo de erradicación de
coca comunitario en la vereda Olivos, la Unión, Nariño, Colombia.
Nosotros ya cumplimos con la erradicación ahora le toca al gobierno nacional
darnos las soluciones para la sustitución de cultivos u otras alternativas
productivas” manifestaron los erradicadores, quienes confían en que el
Presidente de la república le de una mano para solucionar la problemática social
para lo que plantean:
--
Primero que todo establecer para esta vereda el programa de Familias
Guardabosques, con lo que podrían contar con recursos para autofinanciar
proyectos de cultivos tradicionales.
-- Proyectar y financiar proyectos de cultivos
de frutales con la garantía de mercadeo.
-- Industrialización de la yuca con el
debido acompañamiento y asesoría del Sena.
-- Aplicación de proyectos piscícolas
dado que la zona es apta para esta explotación.
-- Inicio de cultivos de tomate por
invernaderos y aplicación de otras alternativas pecuarias como la cría de cerdos
y ganado y la puesta en marcha del programa jóvenes rurales en la vereda.
Con que cuentan los campesinos
Aunque el problema de cultivos ilícitos data de tan solo dos años, la nueva
administración, presentó ante las directivas del segundo laboratorio de paz un
proyecto que ya está viabilizado en lo relacionado a la producción de frutales
con el debido procesamiento de éstas en el centro de acopio que deberá
construirse en la zona del norte de Nariño Sur del Cauca, éste tiene uno de los
mayores puntajes dentro de los proyectos presentados por los municipios del área
de influencia.
De la misma manera existe en estudio en la secretaría de agricultura del
departamento de un proyecto para la explotación piscícola, del que se espera sea
financiado para aplicarlo en la zona.
Campesinos erradicadores un ejemplo nacional

5 hectáreas de cultivo de coca erradicadas
en la vereda Olivos, la Unión, Nariño, Colombia