Mercedes, la dueña de baúl, si existió
Entrevista con el escritor colombiano Juan
Revelo, autor de la novela “El baúl de Mercedes Saluzo”
Por: Gustavo Ramírez
Gustavo Ramírez : Al terminar de leer
su novela “El baúl de Mercedes Saluzo”, me quedé con deseos de
una segunda parte, en la que usted nos revele los secretos que
la protagonista escondió sobre su vida amorosa, y nos devele el
misterio de su muerte. ¿Tiene pensado escribir un segundo libro
sobre estos temas?
Juan Revelo Revelo: Por ahora no tengo
pensado hacerlo; pero en el futuro, tal vez lo escriba. Sin
embargo le comento que el misterio de la muerte de Mercedes que
usted menciona, si queda develado en el libro; no en forma
directa sino de una manera sutil, con pistas que aparecen en
varios capítulos. La novela fue escrita en tres partes, con
historias relacionadas unas con otras, pero en diversos planos
de suspenso para mantener el interés del lector hasta el final,
y para que cada quien saque sus propias conclusiones. Una de
estas conclusiones es precisamente, cuál es la causa de la
muerte de la protagonista. Algunas de las personas que han leído
el libro, me han dicho que sólo en una segunda lectura de los
principales capítulos, encontraron la respuesta sobre ese
misterio que a usted le intriga. Así es que le va a tocar…
(Sonrisas).
G. R. : De acuerdo
maestro; será un placer volver a leer esta magnífica novela, y
lo haré con más atención a esos detalles para descubrir el
misterio. Ahora bien, en relación a la técnica literaria que
usted utilizó para manejar el suspenso, me parece que es
diferente a la de otros autores, ya que la suya es múltiple y se
presenta en distintas situaciones e intensidades. ¿Es válida
esta apreciación?
J. R. R. : Es correcta su
apreciación. La novela está construida con múltiples niveles de
suspenso, que se desarrollan en situaciones diversas y con
intensidades distintas. La verdad, esto fue lo más difícil de
trabajar. Había que construir un ritmo y una estructura
narrativa en forma gradual; superponiendo las tres historias que
integran la obra, una sobre otra; en igual forma a como se
construye un edificio de varios pisos. Así el lector pasa de un
piso a otro; de una historia a otra (cada una con diferentes
niveles de suspenso, y con clímax y desenlaces propios), hasta
encontrar la salida; hasta hallar las respuestas a los
principales interrogantes planteados en la novela.
G.
R. : Hablando de las cosas que Mercedes guarda en el baúl, se
puede decir que son el reflejo de la enigmática vida de ella?
J. R. R. : Son reflejo de su vida y también
de la época en la que ella vivió, desde cuando salió a estudiar
a la capital en los años cuarenta; y también son el reflejo de
la época en la que vivieron sus sobrinos, en el siglo XX, cuando
empezó a transformarse el mundo en forma vertiginosa tanto en lo
conceptual, como en lo social, en lo político, y en lo
tecnológico.
G. R. : Mercedes Saluzo y su contexto
familiar e histórico, desde los abuelos hasta los sobrinos,
existieron en la realidad o son producto de la creación
literaria?
J. R. R. : Esta no es una novela propiamente
histórica. Es más de suspenso, de viajes y reflexiones (como la
definió el escritor y crítico literario Isaías Peña Gutiérrez);
sin embargo, contiene muchos elementos históricos que ocurrieron
en las épocas que ya mencioné. En efecto, Mercedes, por ejemplo,
existió en la vida real, obviamente con otro nombre. Es un
personaje que está basado en la imagen de una tía que nunca se
casó y que tenía la costumbre de revisar todos los fines de
semana, y a puerta cerrada, las cosas que guardaba en un baúl.
Vivía en una casa solariega situada frente a un parque, en donde
también vivieron sus padres y sus abuelos.
G. R. : Se podría decir que Manzanar
del Río es tan real y a la vez tan ficticia como lo es Macondo
para “Cien años de soledad” de García Márquez; o Comala para
“Pedro Páramo” de Rulfo; o Saumur para “Eugenia Grandet” de
Balzac?
J. R. R. : Su pregunta me deja sin aire
porque implica una comparación con tres grandes novelas de
famosos escritores a quienes admiro mucho. Lo que puedo
comentarle respecto a Manzanar del Río, es que es una ciudad
ficticia a partir de una ciudad ubicada en el sur de Colombia,
en donde a veces, a la hora del crepúsculo, las nubes se tiñen
de color verde, por efecto de algún fenómeno óptico o
meteorológico. En la novela, Manzanar del Río es una
ciudad-ficción para que el lector de cualquier parte del mundo,
cuando lea el libro, la asuma como propia y la reinvente. Al fin
y al cabo, después de que las ciudades o los personajes,
aparecen en una novela, suelen tornarse reales aunque sean
ficticios. Esta es la magia de la creación literaria. Albeiro
Arciniegas, un joven escritor colombiano, refiriéndose a este
tema, dijo lo siguiente. (J. R. R. abre la novela en las
páginas finales y lee): “Se dirá que gran parte de la acción
transcurre en Ipiales, Colombia, porque se habla de la “ciudad
de las nubes verdes”, pero Manzanar del Río es una población con
la suficiente ambigüedad literaria que la torna mítica y
universal”. Esta apreciación es válida porque la intención que
tuve al crear esta ciudad-ficción en la novela, fue precisamente
esa; eso sí, destacando los paisajes, el temperamento de la
gente y las costumbres de esa bella tierra en donde yo nací.
G. R. : ¿Y los sobrinos de Mercedes existieron en la
realidad? ¿Alguno de ellos puede ser el reflejo del autor?
J.
R. R. : (Sonrisas). Posiblemente si están reflejadas algunos
recuerdos de la niñez y adolescencia del autor. Como usted sabe,
es casi imposible marginar las vivencias de los escritores del
contexto de sus obras. Es una proyección sicológica, a veces
inconsciente. Es una forma de hacer catarsis. Es una manera de
exorcizar a los fantasmas del pasado.
G. R. : Hay otras ciudades en su libro, que aparecen con su
nombre verdadero: Madrid, Valladolid, París, Turín, Florencia y
Roma, y tengo que reconocer que quedé motivado a hacer el
recorrido que hicieron Alejandro y Ernesto Saluzo por esas
ciudades. ¿Usted realizó esos viajes?
J.
R. R. : Sí, y fueron viajes maravillosos. El primero lo realicé
cuando trabajaba en París, en la UNESCO, y después, volví a
hacerlo en dos ocasiones más: Una, en tren, desde Francia,
atravesando los Alpes y el Piamonte italiano (de donde procedía
el abuelo de Mercedes que emigró a Suramérica a mitad del siglo
XIX); y en otra ocasión por tierra, desde Madrid hasta París, y
luego por avión hasta llegar a Roma. Esos tres países europeos
(España, Francia e Italia) me atraen mucho porque fueron cuna de
grandes creadores en diferentes campos del arte: escritores,
pintores, arquitectos, músicos…, y porque tienen muchos lugares
llenos de historia, además de museos extraordinarios, bellas
mujeres y comida y vinos exquisitos.
G. R. : Se nota en su novela, un amplio
conocimiento de esos tres países; de su idiosincrasia, su
historia y sus costumbres. También se nota un gran dominio del
tema del celibato, de las migraciones, de la xenofobia y las
discriminaciones raciales, políticas y religiosas. ¿Hubo mucha
investigación sobre estos temas, antes de escribir la novela, o
son producto de sus experiencias de vida?
J. R. R. : Todos esos
temas que usted menciona, me han interesado desde siempre, y por
eso se fueron resolviendo en la novela, a medida que la
escribía. Algunos nacieron espontáneamente, producto de mis
reflexiones y mis lecturas sobre el comportamiento de los seres
humanos. Otros temas, requirieron traer a mi memoria algunos
recuerdos y experiencias de mi juventud y de mi vida adulta; y
unos terceros exigieron mucha investigación, sobre todo los
relacionados con la hechos históricos; con las normas de la
iglesia católica y otras religiones; con las obras de arte que
se exhiben en los museos de Europa; con las biografías de
líderes, escritores y artistas, y con temas de sicología,
antropología y sociología.
G. R. : ¿Fue fácil o
complicado el proceso de escribir el libro?
J. R. R. : Como ya lo
comenté, el trabajo más difícil fue escribir la novela con una
nueva estructura de suspenso. Lo demás fue fluido y gratificante
pero en un proceso lento: Tomar apuntes, escribir los capítulos,
revisar varias veces lo que había escrito hasta que los párrafos
del libro fueron coherentes y brillaron con luz propia. Fue un
proceso de gestación que me tomó diez años; un proceso que
disfruté y sufrí en abundancia y que me ratificó la validez de
los consejos que recibí de Juan Rulfo, quien nos decía (a los
alumnos de su taller literario en 1978-1979), que lo importante
no es la cantidad de libros que uno escriba sino la calidad de
los mismos, y por otra parte, que uno sólo debe publicar lo que
ha permanecido en el congelador un buen tiempo, antes de su
revisión final. Rulfo dio ejemplo al aplicar estos dos consejos
a su obra literaria: Sólo escribió dos libros, ambos de altísima
calidad: “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”, suficientes para
pasar a la historia como uno de los grandes escritores, de todos
los tiempos, en lengua española.
G. R. : En el caso suyo, usted escribe
poesía, cuento, ensayo y novela. ¿En cuál de estos géneros se
siente más cómodo?
J. R. R. : La verdad, en todos, dependiendo
del estado de ánimo, de las circunstancias y de la
disponibilidad de tiempo. En mi juventud me sentía cómodo con la
poesía y con el cuento corto. Después de graduarme en la
universidad, escribí poco debido a que la prioridad en ese
momento era el ejercicio de la profesión de Ingeniero para
procurarme la subsistencia diaria, pero nunca dejé la lectura,
pues recordaba en ese tiempo, lo que ahora comento a mis alumnos
de los talleres literarios que dirijo, en el sentido de que
importantes escritores como Tolstoi, Flaubert, Faulkner, Borges
y Octavio Paz, coincidieron en manifestar que la mejor escuela
para aprender a escribir, es la lectura de buenos libros de
poesía, narrativa, ensayo, historia... Los ensayos aparecieron
después, cuando viajé a Argentina y posteriormente a México,
países en los que también escribí mis primeros cuentos largos;
entre ellos, “La gitana Iselda” (en Guadalajara), y “Sabrina”
(en Buenos Aires).
G. R. : ¿Y su novela “El baúl de Mercedes Saluzo”?… cuándo
empezó a gestarse?
J.
R. R. : Mi primera novela sólo empecé a escribirla cuando volví
a Colombia después de casi veinte años de exilio voluntario, y
lo hice cuando estuve seguro que ya tenía una experiencia sólida
como escritor. Bueno… el tema principal siempre estuvo en mi
mente, desde la época universitaria, cuando por fortuna no me
atreví a escribirla porque fui consciente de que aún no estaba
preparado para una tarea tan compleja. Tan sólo en el año 1996,
tomé la decisión de iniciar su escritura. Las imágenes que tenía
en mi mente y los apuntes y archivos de muchos años, empezaron,
entonces, a convertirse, primero en relatos separados, y más
tarde en capítulos, hasta completar los dieciséis que integran
la novela. Precisamente uno de esos relatos titulado “El baúl”,
fue el ganador en el año 2000 del Premio Nacional de Cuento
Ciudad de Barrancabermeja.
G. R. : ¡Muy interesante!... O sea que
algunos capítulos nacieron primero como relatos separados?
J. R. R. : Exactamente. Fueron relatos que
nacieron independientes y que al ser incorporados a la novela,
tuvieron importantes variaciones, como el relato ganador que
acabo de mencionar. Otros, por el contrario, aunque tenían su
propia fuerza literaria, no fueron incorporados, porque tenían
una estructura narrativa y un tono diferente a los que requería
la novela, como los titulados: “Libreta de teléfonos” y “Llamada
al amanecer” que serán incluidos en el libro “Sabrina y otros
cuentos”, que es el título de mi más reciente libro, próximo a
publicarse.
G. R. : En los “comentarios sobre la
obra”, que aparecen en el “Baúl de Mercedes Saluzo” en la
edición que tengo en mis manos, Enrique Santos, afirma que esta
“es una novela amena y a la vez profunda, con novedoso manejo
del suspenso y del lenguaje narrativo”; Isaías Peña asegura que
es una excelente obra que tiene “una arquitectura argumental de
gran armonía”; y Albeiro Arciniegas dice que por ser un libro
“escrito con oficio, bien llevado en la tensión narrativa,
profundo y dialógico, está llamada a convertirse en uno de los
hitos de la narrativa colombiana”. ¿Usted que opina sobre estos
comentarios?
J.
R. R. : Lo único que puedo opinar es que me siento muy
agradecido con esos estimulantes comentarios, ya que vienen de
un prestigioso escritor, como es Enrique Santos Molano; de un
reconocido crítico literario y maestro en la enseñanza de la
narrativa, como es Isaías Peña Gutiérrez, y del destacado joven
escritor Albeiro Arciniegas Mejía, ganador de varios premios
literarios.
G.
R. : Gracias maestro, por haberme concedido esta entrevista, que
amplió nuestra visión sobre su novela “El baúl de Mercedes
Saluzo”, que sin lugar a dudas, empieza a darle brillo a las
letras colombianas.
J. R. R. : Muchas gracias a usted, por sus
comentarios y por esta interesante entrevista.
Bogotá,
15 octubre de 2009.
Info. enviada por Epsilón Editores & Asoc.
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