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LA OBRA DEL PADRE
HUMBERTO ORTEGA C. TIENE QUE CONTINUAR
PADRES OBLATOS, HASTA
UN PRÓXIMO RETORNO
Por:
ÁLVARO PANTOJA CORAL
En días
pasados, escuchábamos por la radio, que el señor obispo de la
diócesis de Ipiales, monseñor Arturo de Jesús Correa Toro, había
expedido una resolución, donde se realizaban algunos traslados de
curas párrocos en el área de su jurisdicción, llamándonos la
atención, que ni en la parroquia de la Medalla Milagrosa, ni en
otra, ya no se contaba, con la presencia de los sacerdotes de la
comunidad de Padres Oblatos.
Hablar de la comunidad de padres oblatos en estos
últimos tiempos, es hablar de uno de los grandes curas que ha dado
esta región, como lo fue el padre Humberto Ortega Coral. En nuestra
obra que publicamos recientemente denominada “Perfiles Históricos
de Ipiales”, y que el año pasado coincidió con la conmemoración de
los 40 años de creada la diócesis de Ipiales, hacemos una pequeña
narración sobre el papel que cumplieron para el éxito de la creación
de la Diócesis de Ipiales, los padres, Luos María López, de la
Comunidad Oratoriana, de San Felipe, así como el padre Humberto
Ortega Coral, conocidos familiarmente por quienes profesamos la
religión católica, los famosos padres Luisito y Hunmbertico. Hoy,
pocos somos las personas que los recordamos con cariño.
Algunos años antes de fallecer, el padre Humberto
Ortega, puso a disposición de quienes deseaban servir a Dios a
través de la comunidad de padres oblatos, su único patrimonio
físico, su casa, heredada de sus padres, don Tomás y doña Julia,
con destino a convertirla en un pequeño convento, limitado, por los
escasos recursos económicos que él poseía, pero con una gran fe en
su tarea apostólica y a fin que lo logró.
Tristeza le da a uno, como estas obras de grandes
sacrificios, se van quedando poco a poco en el olvido, más ahora,
cuando parece ser que la comunidad de Padres Oblatos, ya no tienen
parroquia; ya no contaremos con su presencia, porque sencillamente
no se les renovó un contrato.
Contrato que no entramos a opinar si fue que fracaso
en el aspecto de evangelización, o no se logro cumplir con alguna
meta de tipo económico, solo Dios sabrá que sucedió.
Se nos viene a la memora la campaña realizada por
las directivas de Radio Ipiales de la cadena Caracol, liderada por
el comunicador social, Miguel Ángel Rojas Ortiz, al traer los restos
mortales del padre Humbertico, de Quito a Ipiales, su tierra, como
un acto de reconocimiento y a la vez de agradecimiento por su
fecunda labor como sacerdote.
Nos preguntamos Qué pasará con ese pequeño
convento, dedicado a la formación de hombres en la parte
espiritual? Tarea de formación que fácilmente supera a cualquier
obra de tipo material.
La tarea del padre Humbertico, debe continuar, no
puede quedarse sencillamente en una hermosa casa desabitada, con una
decoración agradable, con una pequeña, pero atractiva capilla; unos
cuadros, adornos, muebles y cuartos que conllevan e invitan a un
recogimiento y goce espiritual. Pareciese que de un momento a otro,
la voz y presencia del padre Humbertico, aparecerán; no se han
marchado, únicamente se ha detenido el tiempo. Así lo palpamos en
visita con nuestro Director de TESTIMONIO, donde nadie nos detuvo
para que entrásemos, pero qué difícil que fue nuestra salida, pues
alguien nos decía a nuestro interior, que la obra del padre
Humbertico, no se puede ni debe detener.
Creemos nosotros y estamos seguros en un pronto
regreso de la comunidad de Padres Oblatos. Al menos se merecen un
acto de reconocimiento de la comunidad católica de Ipiales , hacia
ellos
Dios sabrá
su destino
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