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Mano a las acciones populares
Por
Héctor Díaz Revelo
Periodista y escritor ipialeño
Manhattan, New York, 23 de Noviembre de 2003.-
(IpiTIMES).-
Técnicos del Observatorio Vulcanológico de Occidente, con sede en la
ciudad de Pasto, Colombia, habían advertido al alcalde que no podía
continuar con el proyecto de construcción de un estadio, llamado,
irónicamente de la Pastusidad, por encontrarse en las faldas del Galeras
y en zona de amenaza baja para eventos volcánicos y media en caso de
movimientos sísmicos, tectónicos y terremotos.
Así lo había certificado también el comité regional para la atención y
prevención de desastres, mientras la Findeter, financiera de
desarrollo territorial, consideraba como no favorable el otorgamiento
del crédito solicitado por el alcalde con ese propósito.
No menos de 30 mil personas entre aficionados, socorristas, policías,
vendedores ambulantes y estacionarios, podrían haber sido víctimas de la
terquedad de un alcalde empeñado en construir de manera irregular un
estadio, existiendo, como en efecto existe, uno que como se dice en el
lenguaje coloquial, alcanza y sobra para los partidos en los cuales
desde hace cuatro años participa el deportivo Pasto en el fútbol
profesional colombiano.
Su costo, además del social aún no cuantificado, podría haber superado
los 10 mil millones de pesos, recursos tomados de los impuestos locales
y varias veces criticado por algunos concejales por la manera en que se
sacrificaron otros renglones de la inversión social en educación, salud
y vivienda.
Hablando del sector educativo, al otro extremo de la misma ciudad de
Pasto, unas cuatro mil personas entre padres de familia, profesores,
estudiantes y personal administrativo de tres establecimientos de
primaria y secundaria, viven expuestas permanentemente al peligro que
representa la invasión del espacio público por parte de una empresa
molinera, que construyó, literalmente en la zona del antejardín; una
gigantesca báscula para pesar camiones y tractocamiones.
Al verse obligados a descender de la acera debido la báscula instalada
hace más de 25 años, estas personas de los colegios La Inmaculada, el
Instituto Champagnat y la escuela popular Santo Domingo Sabio, igual que
sus paisanos que hubieran asistido al nuevo estadio, se han salvado de
perecer, sino se hubiera acudido a la Ley que reglamenta las ACCIONES
POPULARES.
Estas son las parientes cercanas a las acciones de tutela, al derecho de
petición y al habeas corpus, entre otros, que velan, como es obvio, por
la protección de los derechos individuales, mientras ellas luchan contra
la vulneración de los derechos colectivos al medio ambiente, a la
moralidad administrativa, a la seguridad pública, etc.
Sin esa reglamentación a través de la Ley 472 de 1998, quizás algo
demorada, es que pequeños dictadores, reyezuelos parroquiales,
prepotentes ciudadanos elevados al más alto cargo en los municipios, lo
mismo que unos cuantos particulares, han venido pisoteando los derechos
de la comunidad, una veces por prebendas personales, otras, obedeciendo
orientaciones de sus jefes políticos.
Pero como veremos, les salió "el muerto al camino"; El Galeras que fue
considerado por expertos de todo el mundo como el volcán activo de la
década pasada por su reactivación en marzo de 1989, fue ignorado por el
alcalde Jimmy Pedreros Narváez y contra viento y marea intentó construir
el estadio cuyo nombre sonaba rimbombante, propio para su personalidad:
Estadio de la Pastusidad Tercer Milenio.
Del erario son sacados 2500 millones de pesos como una primera partida
para entregarlos como parte del negocio al creado para la ocasión,
Consorcio Promotor Peldaños y Construcciones, sin experiencia en este
tipo de obras y con un capital suscrito no mayor a los 15 millones de
pesos.
Paralelamente por iniciativa del mandatario se constituye la llamada
Asociación Nuevo Estadio Pastusidad Tercer Milenio, Asmepas, cuyo objeto
era construir un estadio de fútbol "de carácter privado";.
En los alrededores del activo volcán, aunque existe la prohibición legal
de construir viviendas, centros educativos o deportivos, etc., que
generen concentración de personas o asentamientos humanos, mediante una
parafernalia propia de los negociados o ferias de pueblo, con maqueta
multidimensional incluida, el alcalde lanza el proyecto, con el registro
sonoro y cubrimiento de los medios de comunicación, con campañas
publicitarias pagadas por encima de los costos acostumbrados.
Mientras por un lado Pedreros trata de HP a los concejales a través de
esos mismos medios, prestos a cuantas sandeces se le ocurrían decir,
Coldeportes Nacional había manifestado su desacuerdo en la ejecución
del proyecto, pues considera que el Consorcio Asociado, carece de
solvencia económica y experiencia; pues solo posee 15 millones de
capital suscrito y no ha acreditado obra similar en ese campo por parte
de sus consorciados en Colombia o fuera de ella. Más tarde el mandatario
al verse más criticado por algunos concejales, explicaría que hp quiere
decir "hombres pequeños".
La Financiera de Desarrollo Territorial, Findeter, considera como no
favorable el otorgamiento del crédito solicitado por el municipio de
Pasto, por encontrarse el lote fuera del perímetro urbano de la ciudad y
no cuenta con servicios públicos y menos con un plan de manejo
ambiental. Mientras Navarro callaba, los Periodistas adeptos al gobierno
ignoraban adrede el asunto y la coalición mayoritaria del cabildo
municipal preparaba otro traslado presupuestal de unos mil quinientos
millones de pesos, más.
Colombia no salía de su estupor por los escándalos de Dragacol,
Foncolpuertos y de la Cámara de Representantes y en Pasto se cocinaba
uno de los peores asaltos al erario público en medio de la más oprobiosa
impunidad y falta de control de los organismos fiscales y
disciplinarios. La prensa recibía contratos de publicidad como si fueran
cartas de naipes.
Los traslados no aparecen contemplados en los planes de Desarrollo
Municipal y de Ordenamiento Territorial y los expertos publican un
concepto que precisa cómo podría afectar el posible abastecimiento de
agua para el acueducto local, de continuar el proyecto del estadio junto
a las quebradas Midoro y Mijitayo, consideradas fuentes primarias.
Como se empiezan a develar irregularidades en la forma de contratación,
en la convocatoria a licitaciones y se confirma que el proyecto afecta
la seguridad ciudadana, crea asentamientos humanos en los alrededores
del estadio y, por lo dicho, vulnera el principio de moralidad
administrativa, se acude entonces a interponer una ACCION POPULAR ante
el Tribunal Administrativa de Nariño.
Se realizan audiencias públicas y foros en los recintos de la Asamblea
Departamental, en la Cámara de Comercio, en el Centro de Estudios
Superiores, Cesmag, pero sus resultados se ocultan a la comunidad a
través de los Periodistas y estaciones de radio, cercanas al alcalde. La
desinformación es aberrante. El alcalde sostiene que se trata de una
oposición política.
Lo que la gente no esperaba es que el Tribunal Administrativo de Nariño
que conoce el proceso de la ACCION POPULAR en primera instancia, falla
en contra de los intereses ciudadanos, niega las pretensiones de los
demandantes, con argumentos tan elementales como que no ha sido aportado
al proceso una copia del plan de desarrollo municipal, que lo aseverado
por Ingeominas y el Comité para la prevención de desastres NO CONSTITUYE
CAUSA SUFICIENTE que impida el desarrollo del proyecto. No intentó
siquiera tratar de probar si el fondo de la demanda o de la acción
popular tenía o no tenía validez jurídica y técnica. Humana, diríamos
nosotros.
Los demandantes apelan ante el Consejo de Estado en la capital
colombiana. Casi un año después, algo avanzados los trabajos, dicta una
providencia en la que ORDENA a la alcaldía de Pasto se suspendan
inmediatamente las obras relacionadas con el proyecto nuevo estadio
pastusidad tercer milenio.
Así el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, ha
concedido amparo a los derechos colectivos a la moralidad y seguridad
públicas y ORDENA que en 30 días máximo, la alcaldía realice un estudio
para determinar el uso al que puede destinarse el terreno y las obras
adelantadas hasta el momento. La entidad pone en entredicho lo actuado
por sus colegas del Tribunal Administrativo de Nariño y hoy el
ex-alcalde de marras está en cárcel La Picota acusado por un fiscal
nacional anticorrupción de Bogotá de ser responsable de los delitos de
interés ilícito en la celebración de contratos, peculado por apropiación
a favor de terceros y celebración indebida de contratos sin cumplimiento
de requisitos legales.
De la misma manera, y para terminar, en otro fallo del Consejo de
Estado, se ORDENA a la alcaldía de Pasto que en un plazo de 15 días
siguientes a su notificación, disponga del retiro definitivo de las
barreras de protección y de la báscula para pesar camiones y
tractocamiones de la acera de la avenida Champagnat, propiedad de la
empresa Molinos San Nicolás y sede de una estación de radio, caja de
resonancia de la arbitraria manera de gobernar el alcalde de marras,
preso en cárcel La Picota desde octubre del 2002 acusado de ser
responsable de los delitos de interés ilícito en la celebración de
contratos, peculado por apropiación a favor de terceros y celebración
indebida de contratos sin cumplimiento de requisitos legales.
Veinticinco años después gracias a esta ACCION POPULAR se ha restituido
el espacio público, lo hace el Consejo de Estado, porque nuevamente, el
Tribunal Administrativo de Nariño, había negado las pretensiones del
demandante en el sentido de que debe retirarse esa báscula que amenazaba
la vida de no menos de tres mil personas que a diario utilizan la vía
camino a esos planteles educativos.
Por eso se dice hoy, y con razón, tras una difusión más amplia del
contenido de la Ley 472 de 1998, los ciudadanos que quieran defender sus
derechos colectivos deben "echar mano a las acciones populares".
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