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GENTE DE IPIALES
BIOGRAFÍAS
GUILLERMO CHAVES CHAVES
(1896 - 1956)
por J. MAURICIO CHAVES BUSTOS
Investigador
Bogotá, 2006
Contentos los hombres con un minúsculo puñado de tierra, se olvidan que todo
un planeta los espera... sí, ni más ni menos, eso es lo primero que se viene a
la cabeza cuando se evoca el nombre de Guillermo Chaves Chaves. ¿Quién fue? ¿Qué
hizo? ¿A título de qué lo traen ahora? No puede existir enfermedad mas
repugnante y asquerosa que la envidia, y a causa de ella es que su nombre se
ha sumergido, como el de muchos otros nariñenses, en el infatigable y doloroso
estado del olvido. Su existencia fue trueno, huracán, tempestad; envidiado y
admirado con la misma fuerza; amado y vilipendiado igualmente. Hoy su
existencia, para gloria de Nariño, debe ser recordada, debe ser enseñada a las
jóvenes generaciones para que pueda convertirse en guía y ejemplo de
aspiraciones humanas.
Nació en Ipiales, el día 9 de marzo de 1896, siendo sus padres don Jesús
Chaves Cabrera y doña Mercedes Chaves Bravo; tuvo cuatro hermanos: Virgilio,
Rogelia de Mazuera, Mariana de Pérez y Victoria de Revelo. Los primeros
estudios estuvieron bajo la tutela de la profesora Ignacia Bravo, educadora de
conocido renombre en la región; ingresa luego al colegio de San Felipe Neri,
siendo sus maestros los padres Celso Coral y Leovigildo Chaves; se sabe, por
referencias de sus hermanas, que era fue un niño sumamente inquieto y rebelde,
cuyas preocupaciones giraban más en torno a la aventura y al bullicio que al
estudio y la disciplina, por eso habló tarde, para convertir luego su palabra
en dogma y verdad; los estudios secundarios los inició en el colegio Sucre,
bajo la dirección de los maestros Medardo Chaves y Gonzalo Torres Arellano;
pasó luego al seminario de Pasto, tutelado por los padres de la Compañía de
Jesús; posteriormente prosiguió en la Universidad de Nariño, con condiscípulos
de la talla de Teófilo Albán Ramos, Emiliano Díaz del Castillo y Víctor
Sánchez Montenegro; se tituló de bachiller en Filosofía y letras en la
Universidad del Cauca el 19 de agosto de 1916, teniendo como compañero de
estudios al infatigable Rafael Maya. En todos estos establecimientos Chaves
Chaves fue reconocido por su elocuencia verbal y su clásico modelo expositivo.
En 1916 en compañía de Víctor Sánchez Montenegro funda el periódico Sur de
Colombia, en donde pululaban los escritos con claro estilo socialista y
ensayos y poemas con fuertes renovaciones de estilo, como lo reconocerá el
cofundador en el ensayo introductorio frente a la obra del poeta barbacoano
Teofilo Albán: “Guillermo Chaves Chaves, de Ipiales. Jurisconsulto de renombre
nacional. Es uno de los expositores del Derecho más insignes de la República.
Sus actuaciones en el Congreso son piezas luminosas de hermenéutica jurídica
que lo precisan como un verdadero maestro. Es autor de varias obras de Derecho,
en la especialidad de comentarios al Código Civil y Comercial. A él se le debe
la ley sobre Propiedad Literaria, en donde recogió las últimas disposiciones
sobre la materia con privilegiado acierto. Como defensor en asuntos penales
tiene una capacidad de lógica y de elocuencia que lo sitúan en uno de los más
altos puestos de la literatura forense. Sus discursos parlamentarios tienen el
sello de una fecunda documentación y de admirable factura literaria. Su
juventud rebelde se inició en los claustros de la Universidad de Nariño,
cuando publicó “Sur de Colombia” en mi compañía, por los años de 1916, para
defender las modernas tendencias conservadoras de la juventud de aquella época.
Allí se libraron interesantes batallas políticas y literarias y allí empezó
también, como es fácil comprobarlo, el nuevo movimiento literario con un
sentido de revolución de la poesía, cuando alguien escandalizaba a los
burgueses intelectuales con sus versos modernistas, sin respeto a las medidas,
teniendo en cuenta únicamente el hondo sentido musical rubeniano, bajo la
sombra de Verlaine”. En ese mismo año se hizo conocer y fue admirado por la
clase obrera pastusa, cuando el primero de mayo improvisó un discurso en la
plaza pública, augurando desde ya al sabio tribuno nariñense. Incursionando en
la poesía, como queda dicho, retomando las tendencias modernistas que llegaban
de Francia, España y de la misma Latinoamérica, encontramos su poema El
Maestro:
¿Qué es el maestro? El noble luchador,
que a la pauta fatal de nuestra vida
se acerca y con mano conmovida
nos brinda de la ciencia el esplendor.
El que arranca de nuestra alma con amor
las horas de pesar y sufrimiento,
el que lleva la luz al pensamiento
y nos enseña a luchar con el dolor.
El hombre, que del bien enamorado,
se lanza a prodigarlo, aunque comprenda
que en pago ha de morir crucificado;
Y que tras la hora del fatal martirio,
no ha de haber una mano agradecida
que lleve a su ataúd un pobre cirio.
Y del periódico El Idilio de la ciudad de Cali, se
ha rescatado esta estrofa de su poema El amor es así:
Y nada me amedranta, ningún brote
hará doblar mi juvenil cabeza;
y seguiré en tu busca a paso trote,
montado como el bravo don Quijote,
sobe el viejo rocín de la tristeza...
Como poeta y como prosista lo encontramos en su postrer juventud, y con
ocasión del centenario de la muerte de Bolívar, encontramos un bello escrito
en donde se denota ya su estilo y su estro académico perfeccionista y
minucioso, además de su convicción acerca del civismo y la civilidad: Cien
años han corrido de la muerte de este varón singular y en este espacio casi
exclusivamente hemos honrado en Bolívar al guerrero. Infinidad de bronces,
condecoran ciudades y plazas con estatuas que levantan al héroe sobre un
corcel enloquecido que parece disipar las nubes con el viento de sus fauces.
Sólo uno, el bronce genial de Tenerani, nos recuerda al civil: grande el porte,
serena la mirada, sobre los hombros el manto que fue timbre del senador romano,
la medalla de Washington al pecho, la ley en una mano, la espada en la otra.
Tenerani, entrando por asalto a la academia de los inmortales, ha visto al
héroe como es y así debemos verlo, y honrarlo en el futuro los hombres de
España y de América: de esa España que contribuyó con el espíritu y de esta
América que aportó la sangre de que el Ser Supremo se sirvió para formar ese
conjunto que, mientras los siglos sean siglos, será el mayor representante de
la raza en ese congreso de gigantes que el tiempo tiene reunido de continuo
bajo la dorada cúpula del tempo de la inmortalidad . Para sus publicaciones,
bien lo hizo con su nombre o con su único seudónimo: Alirio Belmonte .
En el año de 1919 contrae matrimonio con doña Leonila Bustos Estupiñán, fina
dama, inteligencia alta, primera mujer que logró estatus en la vida política
nariñense, tuvieron doce hijos: Alirio, Ricardo, Jesús, Graciela, Guillermo,
Ofelia, Luis Alejandro, Germán, Gloria, Fabio, Edgar Ramón y Jaime. En ese
mismo año viajó a Bogota para adelantar sus estudios superiores, ingresando a
la Universidad Externado de Colombia, siendo rector el Dr. Diego Mendoza Pérez,
pero obtuvo el grado en la Universidad Libre de Colombia, el mismo Chaves
Chaves así lo expresa: Yo estudié en el Externado de Colombia, siendo mi
compañero de estudios el nariñense Miguel Ángel Álvarez. Ambos nos graduamos
en la Universidad Libre, pero porque el rector del Externado y el ilustre
fundador de la Universidad Libre acordaron refundir los dos planteles en uno,
y yo debí terminar en la que quedó funcionando . El 19 de octubre de 1924
obtuvo el grado de Doctor en Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, en todos
los años de estudio obtuvo las más altas calificaciones, es decir de cinco
sobre cinco, siendo por este motivo altamente elogiado y admirado por maestros
y condiscípulos. El 20 de octubre el diario El Tiempo de Bogotá publicó parte
del discurso en el que el Rector de la Libre, Dr. Miguel Arteaga Hernández,
hizo publico reconocimiento del ipialeño: Ante el distinguido cuerpo de
examinadores, compuesto por los doctores Luis Felipe Rosales, Eduardo
Rodríguez Piñeres, Hernán Copete y del rector de la Universidad, Dr. Miguel
Arteaga, presentó su grado el distinguido hijo de Ipiales, Guillermo Chaves
Ch, sobre el difícil punto de derecho titulado Nulidades, tesis que sostuvo
con acopio de buenos argumentos y en el cual pone de relieve su diferencia de
ideas acerca de ese punto con las emitidas por la Corte Suprema de Justicia.
Chaves Chaves es uno de los alumnos que más se han distinguido en los
claustros de la Universidad y como bien lo dijo uno de sus examinadores,
podría servir de ejemplo a las nuevas generaciones que se educan. (…) Al
Terminar la oración el doctor Arteaga H., un respetable grupo de nariñenses y
demás condiscípulos, enloquecidos de entusiasmo, se abalanzó sobre el doctor
Chaves y lo abrazaron en medio de atronadores aplausos de la numerosa
concurrencia. Anoche un grupo numeroso de sus condiscípulos, obsequiaron en
los comedores del Hotel Continental con una comida, al nuevo togado, en el
cual reinaron la cordialidad y la alegría más completa. También el vespertino
capitalino Mundo al Día recogió la noticia: “La Universidad Libre acaba de
conferirle el título de doctor en Derecho y Ciencias Sociales al señor
Guillermo Chaves Chaves, joven de los más aventajados en la República. Dados
los méritos que distinguen al nuevo doctor, los elogios que de él se hagan
resultan inútiles, y por eso tan sólo nos limitamos a repetir las palabras
proferidas por el doctor Eduardo Rodríguez Piñeres con relación a este grado:
El grado de Chaves es un motivo de plácemes para la ciencia jurídica, y un
motivo de orgullo para la Facultad que le dio vida intelectual . En discurso
pronunciado por el Señor Rector de la Universidad, Dr. Miguel Arteaga H, y que
se conserva en un libro que éste obsequió al nuevo togado, se lee: Estimado
amigo. Acaba de recibir Usted el título de doctor en derecho que confiere la
Universidad Libre. Aprovecho la ocasión para escribirle esta carta en la
primera hoja de un libro que quiero conserve como recuerdo mío. Honrado me
siento con que Usted haya sido mi discípulo y con que me haya correspondido,
como Rector de esta Facultad, recibirle la promesa reglamentaria y entregarle
el diploma. Dije al general Herrera cuando me encargó la dirección de la
facultad de Derecho, que no interesaba el número sino la calidad de doctores
que presentara el Instituto: con graduados como Usted se realizan mis anhelos
y voy cumpliendo mi deuda de gratitud para con el ilustre fundador de la
Universidad Libre. Íntimamente convencido me encuentro de su admirable
preparación, fruto de su inteligencia y de una labor sin tregua. Pocos como
Usted podrán referir que ha ganado con la más alta calificación todos los
cursos y que ha sido aclamado en todos los exámenes preparatorios. Que tantos
merecimientos los siga Usted aumentando con virtudes que hagan que dentro de
unos lustros se le señale a Usted como modelo de ciudadanos, así como hoy sus
profesores lo señalamos como modelo de estudiantes. Como Rector de la facultad
de derecho de la Universidad libre y como profesor, envío hoy a los suyos y a
su ciudad natal un afectuoso saludo , apreciación que corroboraría en las
bodas de plata de la Universidad Libre el sabio constitucionalista Tulio
Enrique Tascón: 25 años formando nuevos patriotas, 25 años cincelando nuevas
inteligencias y lo suficiente para que el Parlamento, la Cátedra y el mundo de
las letras señalen con honor y orgullo los nombres puros y preclaros de
Guillermo Chaves Chaves, López Pumarejo y Jorge Soto del Corral.
De su tesis de grado, cuyo presidente fue el Dr. Hernán Copete, hizo un
profundo y selecto estudio, del cual extraemos: Supo el autor de la génesis de
nuestro derecho y ha estudiado sus fuentes: de ahí que el presente trabajo sea
de Civil comparado, la más alta evolución de las elucubraciones jurídicas. Al
tratar de un asunto comienza el autor exponiendo las bases eternas de la
legislación romana, principalmente tal como se concretaron en las Institutas
de Justiniano; habla en seguida del antiguo Derecho Español, del de Las
Partidas del Rey Sabio; estudia después el Derecho Francés, el de todos los
pueblos europeos modernos y el nuestro, y compara todo aquel material, y
critica y deduce, todo con grande acierto y con criterio que asombra. Tantas
son las ideas del autor, que el presente trabajo se sale de la esfera de una
tesis de grado y se presenta con todos los contornos de un libro vasto y
profundo. Diríase que lo escribió un hombre encanecido en el estudio. También
merece aplauso en el trabajo el estilo agradable y fácil en que se halla
escrito, prendas estas que sirven como de condimento y salsa en toda
literatura, y que a la vez que hacen más apreciable el manjar lo hacen más
alimenticio. En resumen, Señor Rector, estimo que la Tesis que comento es un
trabajo magnifico, digno de ser difundido, que merece ser leído por todos los
adictos a las disciplinas jurídicas severas, y que coloca a su autor a la
cabeza de los jurisconsultos jóvenes de la República . Y a partir de entonces
no hubo día en que Chaves Chaves no amaneciera con una rama de laureles sobre
sus sienes; regresó a su pueblo, siendo muy conocidos los casos que llevaba,
pues sus interpretaciones sentaban cátedra ante Jueces y Tribunales, sus
defensas fueron motivo de estudio para aquellos amantes del derecho. Desde
entonces la ciudadanía le dio el título de maestro más tarde, y como se verá
luego, concepto confirmado por la intelectualidad del país. Y también desde
entonces fue envidiado, calumniado e incomprendido; común parece que estas
aberraciones humanas se ensañen contra la gloria. Fue siempre sincero, lo que
le hizo ganar el respeto de quienes lo conocieron; humorista fino, exquisito
en el arte de poner a funcionar esta cualidad, se burlaba hasta de la vida con
una elegancia y un picante muy singulares en él, hasta en los juicios y
debates públicos utilizaba la jocosidad, siendo por ello el centro de atención
y admiración del público presente, al salir de los estrados, asemejaba el
agasajo propinado al triunfador en una tarde de tauromaquia, llevado en
hombros por propios y extraños ante el triunfo arrollador contra sus
adversarios. Dominaba griego, latín, francés, italiano y portugués, lo que le
permitía una mayor objetividad ante las traducciones; lector consumado de los
clásicos universales y de toda clase de libros jurídicos. Ejerció la profesión
de abogado entre el aplauso de sus conciudadanos, quienes veían en él a un
recto administrador de la justicia y al defensor del derecho y de la dignidad
humana. Temido por sus rivales y gratuitos enemigos, pues bastaba una sola
expresión de su inteligencia, una frase bien dicha, para que estos se
sintieran minimizados, difícilmente cedía terreno a sus pretensiones, por eso
sus alegatos llevaban el sello de lo exhaustivo; eran macizos, soberbios,
magistrales, hermanaba en una sola trilogía al derecho, la filosofía y el
sabio manejo del idioma.
Pero no podía permanecer ahí, se sintió llamado a servir a sus conciudadanos,
y en una decisión emanada desde su intelecto, se lanza a la vida pública,
dejando rastros perennes de honradez y sapiencia en cada uno de ellos, bien
como Administrador de Rentas de la Ex-provincia de Obando, como Juez del
Circuito de Obando, como Concejal, como Subjefe de control de precios
nacionales, como Jefe Nacional de Orden Público, como Abogado del Ministerio
de Gobierno y de la Presidencia de la República, como profesor universitario,
como Representante y Senador de la República, fue entonces cuando el país
encontró en Guillermo Chaves Chaves al estadista completo, al sabio expositor
del derecho, al cerebro maravillosamente conformado para la polémica, al
tribuno formidable que pulverizaba, con arrolladora dialéctica, la opinión
contraria, o la controvertía en eterno principio si ella era conveniente para
el robustecimiento de la democracia y para la estabilidad de nuestras
instituciones. Mucha razón tuvieron sus adversarios de llamarlo maestro y de
escuchar sus enjundiosas conferencias con el más profundo interés. En cada
debate “el negro” era un verdadero espectáculo hasta por su soberbia estampa
de criolla procedencia . El Negro Chaves Chaves, como se lo conoció en el
ámbito político nariñense, borró en todos los cargos ocupados el marcado
caciquismo criollo y los conceptos sobre la inferioridad del pastuso por los
vericuetos históricos que se desarrollaron en nuestro Departamento,
principalmente por el realismo pastuso en épocas de la independencia. Con él,
Nariño tuvo nombre propio, sus intervenciones eran tenidas como verdaderas
piezas que ilustraban al Congreso de la República, y hay que tener en cuenta
que se habla de la época de oro del mismo, con nombres tan preclaros como Luis
López de Meza, Soto del Corral, Jorge Eliécer Gaitán, Serrano Blanco, Navia
Varón, Laureano Gómez, Guillermo León Valencia, entre muchos otros de igual
peso histórico.
El maestro obtuvo de ellos los más honrosos conceptos, como el del Dr. Serrano
Blanco, quien dijo: “El día que en el país se conozca la preparación
humanística, literaria y jurídica del Dr. Guillermo Chaves Chaves, Colombia
será más grande” ; o como la que expresó su colega, Dr. Navia Varón: “No hay
un solo ramo de la legislación en la cual Chaves Chaves no sea una verdadera
autoridad. no se sabe en que admirarlo más: como civilista, penalista o
constitucionalista” . Fue designado para la Comisión Primera Permanente del
Senado, en donde hizo todo lo posible para que el país saliera de viejas leyes
y se adelantara a las más modernas y eficaces de los países adelantados. la
conquista de los derechos políticos para la mujer colombiana, se debió en gran
parte al empuje y efervescencia que llevaban sus ponencias y propuestas al
respecto. Desde 1933 vio la necesidad, casi la obligación, de reconocer los
derechos civiles y políticos a la mujer colombiana. Profundos estudios de esta
ponencia hace la Dra. Elba María Quintana Vinasco, en la tesis presentada para
optar por el título de bogada de la Universidad Nacional de Colombia, de la
cual fue presidente el Dr. Luís Felipe Latorre, profesor de Procedimiento
Civil, en cuya carta de aprobación leemos: “Espíritus selectos del liberalismo,
como López de Mesa, Jorge Soto del Corral y Zea Hernández, y del conservatismo
como Guillermo Chaves Chaves y Jesús María Arias han defendido la tesis del
sufragio femenino, respondiendo a los verdaderos ideales democráticos,
refrendados por pactos internacionales que ha suscrito Colombia,. en
conferencias a las cuales han concurrido las más destacadas mentalidades del
mundo; pero la mayoría de los políticos militantes del conservatismo y del
liberalismo colombiano han obstruido el paso de la reforma, que se ha ahogado
en todos los Congresos con mayoría de unos y minoría de otros” . Y de la
autora del libro, encontramos en páginas interiores: “La comisión primera pasó
en comisión dichos proyectos al R. Dr. Guillermo Chaves Chaves, conservador de
gran ilustración jurídica y filosófica quien en valiosa ponencia por la
profundidad de sus conceptos, la diafanidad de las ideas y la fuerza de los
hechos analizados terminó así su informe: “…Naturalmente no seríamos hombres
de “buena fe” ni tendríamos tampoco conciencia de nuestros actos si, a pesar
de la solemne promesa que hicimos al votar la Ley 13 el año pasado (1945),
insistiéramos en mantener en la Constitución los textos que niegan a la mujer
la función del sufragio y la capacidad para ser elegida popularmente.
Carecemos de autoridad moral para ello y también de motivos. Pues, después de
todo, ¿qué motivos hay para que la mitad de la población colombiana no pueda
elegir ni ser elegida popularmente?, parece que ningunos. Las cosas que se
alegan en contrario son muy pequeñas, infantiles para estos tiempos, simples
argumentos de cocina en la hora actual del mundo. El cambio es inevitable, y
si el parlamento actual no acomete la reforma, lo realizará el Congreso que
viene. Esto es todo. En este caso el daño sería para nosotros y no podemos ni
debemos perder la ocasión de honrarnos con un acto de justicia que va a
beneficiar a la porción más numerosa de la comunidad nacional”. Y más adelante
la autora dirá, hablando de la legislatura de 1948 en pro del reconocimiento
de estos derechos: “… su presencia lejos de desplazar a los hombres
capacitados a quienes estimularan en su labor, desplazaría solamente a
aquellos individuos “calentadores de pupitres” según la frase mordaz del
Senador Dr. Chaves Chaves, tan expresiva como elocuente” ; y más adelante
leemos: “El h. S. Dr. Navia Varón después de felicitar efusivamente a los hh.
SS. Chaves Chaves y Escobar Camargo, enseguida expresa que evidentemente los
partidos tienen compromisos con esta iniciativa” ; y luego: “Si alguien quiere
ilustrarse con antecedentes históricos y razones filosóficas sobre esta
materia, básteme decirle que se estudie la trascendental ponencia que sobre un
proyecto de esta índole presentó el profesor Guillermo Chaves Chaves, el 19 de
agosto de 1947, publicado en el número 12 de los Anales del Congreso,
correspondiente a tal año” . Su propuesta ha dado pie para innumerables y
sentidos estudios, inclusive para ser resaltada por los periódicos nacionales
el año de 1997 con motivo del cuadragésimo aniversario de la ley sancionada
por el General Rojas Pinilla: En 1949 se tramitaron dos proyectos, uno de
Alfonso Romero y otro de Guillermo Chaves, los cuales no tuvieron acogida por
la oposición liberal a que el voto femenino se impusiera inmediatamente y sin
restricciones . La ponencia de Chaves Chaves recibió los mejores conceptos de
los grandes del Senado, pues a pesar del momento histórico bipartidista tan
brutal que se había gestado ya, aun existía la capacidad de juzgar por encima
de los partidos políticos, el Senador Francisco Eladio Ramírez dice: “Es de
justicia reconocer que en el seno de la comisión primera toman asiento los más
destacados y diestros catedráticos del honorable Senado, como los doctores,
Carrizosa, Pardo y Chaves Chaves” . El doctor Navia Varón agrega: “Este es un
estudio que hace honor a la cultura nacional” . A grosso modo, la ponencia que
le abriría las puertas de la admiración, tanto de políticos como de hombres de
academia y de la cultura patria, inicia con un análisis filosófico sobre el
papel de la mujer desde los principios mismos de la humanidad, tomando como
estudio las tesis marxistas sobre el principio de la mujer como fuerza de
productividad, y éste a la vez como acicate que llevaba a la humanidad de las
más bajas romas de vida social, hasta las más altas. Pasa a esbozar la
condición de la mujer en los últimos tres siglos, llegando a la conclusión que
la economía y la tradición jurídica llevaron a la sociedad a excluir a la
mujer de los campos civiles y políticos; continua haciendo un detenido estudio
sobre la influencia de estas circunstancias sobre el derecho público, ya que
las mujeres no podían actuar en la formación de las leyes, las mismas que las
vejaban y tiranizaban, no pudiendo elegir a sus representantes y mucho menos
ser elegidas. La revolución económica y social mundial, producto del avance
científico y tecnológico, cambio la cara de los siglos y de la historia; toma
entonces la mujer acción en la vida productiva del mundo, saliendo de casa y
empleándose para ayudar económicamente a las familias. Finalmente llega a
proponer la reforma de la Constitución del 45, en donde la mujer pueda
finalmente obtener la calidad de ciudadana colombiana. Leamos textualmente
algunos puntos importantes de la ponencia: “Su capacidad física, intelectual y
moral es exactamente igual a la de los varones, pero sin la capacidad del poto,
de elegir y ser elegida, es un ser imperfecto… Los varones del país no tenemos
facultad moral para seguir diciendo en la Constitución, como hasta aquí, que
la función del sufragio y la capacidad para ser elegidos popularmente se
reserva a los varones. Esto es injusto, porque es tratar a cinco millones de
seres racionales esencialmente iguales a nosotros, con normas desiguales, en
circunstancias iguales. Y que el tratamiento igual de las situaciones iguales
es la primera exigencia de la justicia… Pasada la reforma que con tanto
encarecimiento como respeto os propongo, las mujeres serán lo que son hoy,
intransigentemente leales a sus opiniones políticas, la voluntad general se
conocerá mejor y el amanecer de la democracia colombiana habrá empezado” .
Pero debieron pasar más de veinte años, hasta 1957, para que se hiciera
realidad el sueño de este nariñense visionario de las necesidades patrias. Al
respecto el reconocido y bien afamado historiador nariñense, Dr. Vicente Pérez
Silva, nos trae a colación lo siguiente: Conviene agregar que la referida
ponencia obtuvo merecidos elogios de sus colegas del parlamento, tanto
liberales como conservadores, de la opinión pública en general. “La conciencia
jurídica del congreso, está en la cabeza del representante Guillermo Chaves
Chaves” expresó el doctor Silvio Villegas, a raíz de la referida actuación.
Venga en hora buena esta recordación y homenaje a nuestro coterráneo, doctor
Chaves Chaves, gloria del foro colombiano y figura cimera del departamento de
Nariño .
En 1947 lo vemos dirigiendo los Cuadernos Jurídicos, revista fundada por los
doctores Hernando Devis Echandía, Plinio Mendoza Neira, Luís Felipe Latorre y
Gustavo Angarita Camacho liberales de reconocida trayectoria jurisprudencial y
doctrinaria, revista que se había convertido en texto obligado para todos
aquellos que buscaban unas tesis o puntos de vista referentes a casos
jurídicos que aun no se habían tratado suficientemente en el país, por eso
Chaves Chaves es llamado a dirigir la revista, en cuya nota de dirección
escribe: (…) Los Cuadernos Jurídicos tuvieron una acogida entusiasta de parte
del público. Los números que aparecieron, todos de gran tiraje, se agotaron
bien pronto. Por la novedad de los temas tratados y la amenidad y profundidad
de la exposición, se les leía por jueces y abogados y aun por los profanos,
con efectivo provecho para todos. Por desgracia para la cultura jurídica
nacional motivos de diverso orden pusieron a los editores en situación de
tener que suspender temporalmente la publicación de los ya famosos Cuadernos
Jurídicos. Reaparecen hoy, bajo mi dirección, a la que he sido llamado no por
méritos de saber sino por la simple bondad del doctor Mendoza Neira, que,
extraviado quizá por la amistad casi fraternal que nos ha unido desde los
bancos escolares, me ha juzgado capaz de continuar la obra tan brillantemente
comenzada por él y nuestro común maestro el eminentísimo profesor Latorre. Se
abre el número con un novedoso tema en ese entonces, Desplazamiento del
Contrato de Transportes hacia el derecho público, por Guillermo Chaves Chaves,
doctor de la Universidad Libre, Profesor de Derecho Civil en la de Nariño,
Parlamentario , artículo que, a la luz de los entendidos, sentaría doctrina
hasta verse referenciado en las altas Cortes de la República. Referente a lo
de presentarlo como Profesor de la de Nariño, ha sido una torpeza, quizá no
intencional, de las directivas de la misma universidad no tenerlo en cuenta
para los anuarios conmemorativos, pues su nombre ni siquiera figura entre los
profesores que han pasado por ella, mucho menos sus estudios han sido motivo
de análisis o de interés de sus profesores y estudiantes. Plinio Mendoza Neira
, en nota que abre la revista anota: En reemplazo de los doctores Luís Felipe
Latorre y Devis Echandia, primeros directores de los Cuadernos Jurídicos,
asume la dirección de ellos un altísimo jurisconsulto, el profesor Guillermo
Chaves Chaves, cuya carrera académica y profesional representa un largo
cortejo de triunfos ininterrumpidos y brillantes. Su honda cultura jurídica y
filosófica no lo ha separado de la realidad. Es un hombre fuerte y realista,
que, seguro estoy de ello, sabrá mantener el brillo y la resonancia
continental que la publicación alcanzó bajo la sabia inspiración y el genio de
sus primeros directores. Doy al profesor Chaves mis agradecimientos por la
valiosa cooperación que me presta y celebro haya quedado vinculado a la
oficina de abogados que tengo el honor de presidir. Su probidad mental y de
conciencia y su vasta experiencia como profesional, legislador y maestro serán
de grande utilidad para el estudio de todos los problemas que en ella habrá de
ocuparse en lo sucesivo. Y una garantía anticipada para los lectores de la
publicación que hoy reaparece bajo su insuperable dirección .
Como todo hombre grande, es motivo de múltiples anécdotas, ¿verdaderas o
falsas?, quién sabe, pero que permiten crear el mito sobre las figuras y
personas destacadas de la comunidad, como una expresión del símbolo del querer
y del acontecer cultural de un conglomerado de hombres; por ejemplo, aquella
anécdota de cuando toma asiento por primera vez en el Congreso de la República,
en donde en cada escritorio de los Representantes de Nariño pusieron puñados
de heno, acto motivado por las actuaciones precedentes de nuestros designados,
Chaves Chaves lo tomó como un reto, y fue poco tiempo más tarde cuando los
mismos congresistas pedían que: “El H.S. Villarreal pide la palabra y expresa
su protesta por la limitación del tiempo al H.S. Chaves Chaves, capacitado
para ilustrar el debate con su exposición”, y el H. Senador Serrano Blanco:
“Hace el elogio al H. S. Chaves Chaves, y lo califica de expositor magnífico y
sabio de la ciencia del derecho, a quien la Presidencia debe dar amplitud para
que ilustre al Senado con sus temas”. Su oficina de abogado y de
parlamentario nunca se encontró vacía, pues paseaban por sus corrillos los
Ministros, los altos dignatarios del Estado, sus colegas del Congreso, todos
con el fin de que el Senador nariñense les diera una explicación sobre un tema,
una opinión sobre un litigio, y una permanente multitud de clientes que
ansiaban que él tomar sus casos.
Otra ponencia que despertó aun más la admiración por su intelectualidad y
minucioso trabajo fue el proyecto de Ley sobre Propiedad Intelectual, más
tarde sancionada por el Presidente de la República y convertida en la Ley 86
de 1946, constituyendo todo un avance en la defensa de los derechos de autores,
escritores, científicos e investigadores nacionales. Por ello el Dr. Chaves
Chaves figura, al lado de Laureano Gómez, Silvio Villegas y otros prestantes
hombres, como socio honorario de la Sociedad de Autores y Compositores de
Colombia –Sayco- como figura en el diploma de Constitución de la sociedad. Los
conceptos recogidos al respecto, y que merecen traerlos a colación, fueron
recompilados en un libro que recoge la ley 86 de 1946 y publicado por el
Ministerio de Gobierno de entonces: Proposición Número 486, aprobada por la
honorable Cámara de Representantes en su sesión del día 12 de diciembre de
1946: Solicítese al señor Ministro de Gobierno la publicación en folleto y en
cantidad de 2000 ejemplares, del proyecto de ley por la cual se reforma la 32
de 1886, juntamente con su exposición de motivos, las correspondientes
ponencias y los conceptos emitidos sobre dicho proyecto , tal fue el interés
sobre la propuesta del nariñense, dichos conceptos se constituyen en verdadero
honor para el linaje nariñense, son los siguientes: de Alberto Lleras, en ese
entonces presidente de la Comisión primera del Senado: El proyecto es una
reglamentación completa, científica y moderna de la materia, como antes de
ahora no se había hecho, y constituirá un verdadero código de la propiedad
intelectual que tanta falta nos hace. La obra meritoria del Dr. Chaves Chaves
al poner al día la legislación sobre propiedad intelectual, consultando los
convenios internacionales y adaptando las más modernas legislaciones a nuestro
régimen constitucional, responden a una necesidad imperiosa y es de utilidad y
conveniencia para la nación el consagrar esta reforma legislativa; de Silvio
Villegas: La ponencia es una obra maestra, que honra altamente a su autor, uno
de los jurisconsultos más ilustres del foro colombiano, la ponencia de
Guillermo Chaves Chaves agota literalmente la materia ; de Jesús María Arias:
Hubo de parte del Señor Presidente de la Comisión Primera el singular acierto
de pasar el proyecto para la ponencia del primer debate, una vez adoptado, al
excelente profesor de la Universidad de Nariño y jurisconsulto destacado, Dr.
Chaves Chaves, quien se encariñó con el y le consagró una paciencia
benedictina para estudiar la materia a la luz de las legislaciones más
avanzadas y de las realidades colombianas, elaborando así un informe y un
pliego extenso y completo de las modificaciones que hacen de su trabajo una
verdadera obra de legislador y una completa, oportuna y sabia reglamentación
de la materia ; de Hernando Navia Varón: El proyecto de ley fue elaborado por
el representante Chaves Chaves, el más eminente jurista del Congreso.
Constitucionalista, civilista y penalista de primer orden, no hay un solo ramo
de la legislación en la cual no sea una verdadera autoridad. Pido que se le
otorgue el voto de confianza y que el proyecto sea aprobado globalmente por la
comisión ; de Guillermo León Valencia: Esta iniciativa del ilustre
parlamentario Dr. Silvio Villegas tuvo su culminación feliz en la magistral
ponencia y en el proyecto del Dr. Guillermo Chaves Chaves, que es, sin disputa,
uno de los más vigorosos criterios jurídicos con que cuenta el país. La
ponencia y el proyecto constituyen ya un verdadero estatuto que regula y
protege la propiedad intelectual en nuestra patria. Por eso los Doctores
Villegas y Chaves Chaves son acreedores a la gratitud pública por esta
admirable iniciativa a favor del esfuerzo intelectual que en Colombia,
afortunadamente, equivale a proteger el esfuerzo público, ya que nuestra
patria es ante todo tierra de intelectuales y artistas, cuya significación es
en el panorama intelectual del continente, inclusive del mundo en determinados
casos, nos eleva a prodigiosas alturas ; de Olegario Medina: El profesor
Chaves Chaves, en estilo de maestro que expone desde la cátedra, en el
interesantísimo estudio ponencia, lleva desde el análisis de nuestra ley 32,
al estudio del proyecto del Dr. Villegas, y después de historiar la
bibliografía copiosa que ha tenido a la vista, presenta, con suma modestia,
con el nombre de “pliego de modificaciones”, lo que en el fondo es un
verdadero código sobre la materia, y un código completo. El congreso debe
elevarlo a la categoría de Ley de la República. Esto merece el tesón, la
inteligencia y el desvelo con que el ilustre profesor nariñense sirve los
grandes intereses de la nación. Soy admirador de su labor legislativa, y como
nariñense estoy orgulloso de ella ; de Camilo de Brigard Silva: Es de
elemental justicia el reconocer que el Dr. Chaves ha realizado una excelente
labor, y que si su proyecto llega a merecer la sanción legislativa, Colombia
quedará dotada con una de las más modernas y completas leyes sobre propiedad
intelectual, el proyecto de ley redactado por el doctor Chaves es realmente un
modelo en esta materia, porque abarca y reglamenta en su totalidad tan
compleja cuestión, previendo todas las modalidades relacionadas con la
definición y extensión de la propiedad intelectual. ; y del maestro Baldomero
Sanín Cano : El texto de ley sometida al congreso de 1946 tiende a llenar el
vacío de un siglo en la defensa del autor del libro en este país, cuya fama,
no infundada, de vivero de poetas y gramáticos, llena el continente .
En este proyecto el maestro tiene en cuenta, con claro objetivismo y de
derroche de conocimientos, todos los avances técnicos y sociales que se daban
en la Colombia de ese entonces; la ley 32 de 1886 se quedaba ya corta a las
exigencias de un común desarrollo mundial, nuestros artistas e intelectuales
se veían, una tras otra vez, atropellados por la indiferencia estatal ante el
robo de sus obras, y era común ver los enfrentamientos reclamando la autoría
de un invento o de una obra artística; la aparición de la radio, las bandas
sonoras, el cine, el teléfono, las obras pictóricas, teatrales, poéticas, eran
dejadas a un lado por las leyes de entonces, y Colombia se demoraba en expedir
una ley que protegiera a los creadores; muchos países de Europa y de América
estaban acordes jurídicamente con las nuevas exigencias; pero Colombia
experimentaba un peso en el atraso de sus leyes. Hasta ese entonces no se
hablaba del derecho moral del autor, y, como si fuera poco, la infracción a
los derechos de autor carecía de sanción penal; el proyecto de Chaves Chaves
abarcaba todas estas situaciones y las previsoras para el futuro, tomando las
más avanzadas tesis relacionadas con la definición y extensión de la propiedad
intelectual; lo relativo a la publicación y reproducción de obras literales,
teatrales, musicales, artísticas y científicas, la publicación en el país de
obras extranjeras, la enajenación de la propiedad intelectual, la organización
del registro nacional de autores, inventores y compositores, la duración de
tal derecho, las acciones, los procedimientos ante la jurisdicción civil y las
reglamentaciones de los juicios, todo esto abarcado con un criterio científico
severo y acogiendo dentro del estatuto las más modernas teorías en materia de
la propiedad intelectual. Fue esta ley el trampolín para que los intelectuales,
en todas las modalidades, dieran el salto grande hacia las exigencias de sus
derechos y hacia el reconocimiento de sus plenitudes. Cabe anotar que dicha
ley no fue reformada sino hasta 1982 con la expedición de la ley 32, pues con
ella Chaves Chaves vino a llenar un vacío en materia de protección de derecho
de autor, concretamente en sus aspectos penales .
Hizo un magnifico estudio sobre hidroeléctricas para ser construidas en Nariño,
en ello demostró ser un hombre de estudio, de asombrosa comprensión, de
investigador exhaustivo; se obsesionó, como era común en él frente a sus
labores, de manera tal que debió sumergirse en el estudio de la ingeniería
para poder comprender la magnitud del proyecto que debía presentar. Luchó
también por la creación del Ferrocarril de Occidente Colombiano, que
comunicaría al Pacífico nariñense con las industrias de los departamentos de
Valle, Cauca y Caldas, lastimosamente el proyecto no se hizo realidad, pues
los intereses económicos de unos cuantos particulares pudieron más que el
interés general, el mismo que nos hubiese puesto en una posición estratégica
dentro de la economía no solo de la región, sino a nivel suramericano. Por
petición del tribuno del pueblo Fernando Londoño y Londoño, Chaves Chaves fue
designado defensor del presidente Ospina Pérez, en la acusación que contra
éste hizo la Cámara de Representantes por los sucesos ocurridos en Cali en
1946, pero los doctores Mario Ruiz Camacho e Isaías Herrán Ibarra desistieron
de tal acusación cuando supieron que el designado para la defensa había sido
el abogado nariñense, pues conocedores de su sapiencia intelectual y del
apasionamiento que ponía a sus defensas, vieron con seguridad el caso mas que
perdido. El concurso de ley de indulto en los sucesos del 9 de abril de 1948,
la mayoría de edad a los 18 años, la creación del Ministerio de Justicia,
fueron algunas de las propuestas que presentó y defendió, las mismas que
fueron aprobadas cuando el país maduró en su concepción del derecho y en la
garantía del cumplimiento de la justicia y de la verdadera separación de los
poderes públicos. Hasta la tierra Chocoana llego la admiración que por nuestro
ilustre nariñense se tenía, pues fue un verdadero abanderado de la creación de
este ministerio y en cuyos debates ante la Cámara de Representantes lo vemos
exponiendo con una sapiencia envidiable acerca de la historia, geografía,
cultura, economía y antropología de esta áurea tierra, El Chocó guarda
gratitud hacia los ilustres parlamentarios que en una u otra ocasión han
apoyado el proyecto de su liberación administrativa: Hernando Navia Varón,
Guillermo León Valencia, Guillermo Chaves Chaves . No dio tregua a su mente ni
a su fortaleza física, y por eso legó a la posteridad sinnúmero de obras de
las que aun nos privilegiamos los colombianos, grandes realizaciones de
carácter nacional, de positivo interés común, máximas obras de bien y de
progreso de los últimos años se deben en gran parte a sus esfuerzos y
dinamismo. Por todo su nombre queda de hecho vinculado con caracteres perennes
en las páginas de nuestra historia .
En el debate sobre errores del Código Penal leemos textualmente en los Anales
del Congreso: El principal discurso ayer en la cámara, fue el relacionado con
los errores del Código Penal, discurso muy interesante por los aspectos que el
Dr. Chaves Chaves trata con inmejorable sentido jurídico. El orador hizo un
verdadero derroche de conocimientos de la ciencia jurídica en el ramo de las
penas, por todas partes el Dr. Chaves Chaves atendía a las diversas
interrogaciones que se le hacía desde todas las tendencias políticas y desde
todos los criterios. El Dr. Chaves Chaves insinuó que el gobierno que promulgó
la ley, obró de tal manera que aparece arbitrario en su proceder. El Dr. Soto
del Corral en un afán por desvirtuar la responsabilidad del Dr. López Pumarejo,
cayó en una gran cantidad de anotaciones sin ninguna importancia para los
conceptos tan bien ordenados y de hondo conocimiento científico que expresaba
el Dr. Chaves Chaves. Por razón de estos errores se saca en conclusión que
muchos penados de conformidad con el espíritu errado de la ley, son
esencialmente injustas y que por lo tanto penas irreparables. El Dr. Chaves
Chaves continúo demostrando y concretando, no solamente uno, ni dos, ni tres,
sino muchos errores que hay necesidad de corregir al menor tiempo posible. El
orador interrogó al Ministro de Gobierno, para que éste diera una explicación
de lo que conociera al respecto y si era el caso, promulgar de nuevo la ley o
manifestar en realidad que existían esos errores y por lo tanto proceder a
hacer una nueva edición oficial de la ley correspondiente al Código Penal .
Así era el maestro Chaves Chaves, hombre formidable, inteligencia inmensurable;
sus proyectos fueron de renombre nacional, leídos y estudiados en las
facultades, tribunales y oficinas de abogados, pero que por razón obvia de
espacio resulta imposible transcribirlos en esta biografía. Amó siempre a su
tierra, la verde Nariño de multiforme geografía; de Bogotá llegaba
directamente a su finca, Güitungal, en el municipio de Córdoba –Males-, donde
se concentraba escribiendo sus mejores defensas, sus escritos, sus alegatos y
ponencias. Cuentas, quienes allí lo conocieron, que pasaba hasta más de diez
días seguidos frente a su Rémington, olvidándose del tiempo y el espacio,
únicamente sumergido en el basto universo de sus conocimientos, lo único que
exigía eran velas para poder continuar con sus estudios en horas de la noche,
las gentes del lugar se preocupaban ante actitud tan inusual, pero
comprendieron luego que no estaban frente a un hombre normal, sino ante un
verdadero prodigioso del estudio y la erudición. Hasta allá llegaban, de todos
los rincones de Nariño y de otras zonas del país, para consultar sus casos con
él, o para conocer al hombre sabio, al que escuchaban por la Radiodifusora
Nacional de Colombia, sorprendidos ante tantos elogios que de él hacían los
hombres más grandes de la nación.
Pero Chaves Chaves no era solo derecho y doctrina, no era sólo el genio, sino
el hombre dueño de pasiones, deseos y defectos; le fascinaba el arte de la
cocina, por eso no escatimaba en comprar libros de recetas, productos
desconocidos en la región, para así preparar suculentos y exquisitos platos,
la tradicional Juanesca –plato típico de Nariño y Ecuador en época de Semana
Santa- que degustamos sus herederos viene de la receta que él diseñó, con la
cualidad que en su mesa no solo tomaban asiento sus colegas o importantes
personalidades de la comarca, sino que los campesinos, peones, hombres común y
corrientes eran convidados con igual trato y atención que los primeros. De sus
viajes trajo semillas de frutales y de flores también desconocidas en la
región, llegaba con patos canadienses y gansos gigantescos; amante de la riña
de gallos, poseía los mejores ejemplares de la zona, recreándose en la plaza
gallera con el mismo entusiasmo con que lo hacía en los salones del Congreso,
tomando la vida como un batallar, como una sobrevivencia del más fuerte,
fortaleza que él vislumbró dentro de lo intelectual, de lo estético y
filosófico. No se equivoca Alfonso Alexander, su amigo tardío, cuando se
refiere a él en estos términos: Lo creía así, antes de ser su amigo, un
orgulloso de su propio poder. Amo de su destino, y a la par, arisco y feudal
señor de maznadas en trance de aullido y de servidumbre las tales. Más, héteme
ya, cuando me regaló su generosa amistad, hallándolo con todas sus amplias
características simplemente humanas, y a través de ese rítmico lento andar que
fue costumbre en él, para imprimir en el idioma en el atento animo escuchador,
como lo que era realmente: Un corazón generoso; una mente esclarecidamente
ágil; una voluntad al servicio del común; y una sencilla dignidad Señorial,
cáusticamente desdeñosa, para los valores de relumbrón. Todo esto lo hizo
inconfundible .
En los últimos años de su valiosa existencia escribió las siguientes obras:
Comentarios al Código Civil y de Comercio, Disposiciones que reglamentan el
sistema colombiano sobre control de precios, Sentencia: No hay esclavos en
Colombia, doce tomos de Derecho Constitucional Comparado, y muchas más, la
mayoría aún inéditas. La vida no le fue fácil, como no lo es para alguien que
se adelanta al pensar del común, tuvo que lidiar con hombres necios y torpes
que no comprendían su pensamiento de avanzada, sobre todo en una comarca
movida por intereses políticos, donde el pensamiento jurídico y humanístico se
convertía en una traba para progresar. Él, hijo de liberales, había optado por
ser conservador, lo que le valió persecución y rechazo de sus coterráneos. Con
sinceridad, la Nariño de entonces estaba acostumbrado al politiquero fanfarrón
y mezquino, y no a un genio visionario como lo fue el Dr. Chaves Chaves,
además hasta hace poco, no hay por que esconderlo ni callarlo, podía más la
diferencia de color, rojo o azul, que el reconocimiento de las capacidades de
un hombre puestas al servicio del común.
En el año de 1928 había fundado y dirigido el periódico La Palabra, y fue de
eso lo que precisamente lo privaría el cáncer que lo atacó, en el año de 1953
tiene serios quebrantos de salud y se le diagnostica la entonces mortal
enfermedad: cáncer en el sistema óseo. Qué grande no sería su dolor y angustia
al verse privado de su mayor don, de su más grande cualidad, ese hombre que
era todo elocuencia y verbo. Emprende varios viajes a Quito y a Bogotá en
búsqueda de salud, pero todo fue vano. En 1956 emprende viaje hacia la capital
del Mundo, New York, desde donde envía a sus hijos y familiares tristes y
dolorosas cartas, expresando la angustia que lo acompañaba, no solo ante la
enfermedad, sino ante el dolor que le había propiciado su propia patria: el
olvido. El 5 de septiembre, en una de las habitaciones del New York Memory
Hospital, entrega la vida. Murió el maestro, el Negro, el derecho con
pantalones como lo llamó alguien en Bogotá, a la edad de 60 años y 6 meses,
cuando su inteligencia y su sapiencia estaban en el cenit de su madurez. Y
allá, en tierra lejana, yacen sus despojos. Nunca abandono sus ideales, por
eso murió incomprendido y criticado, pues nunca ejerció cargo público en busca
de riqueza monetaria, con seguridad el ejercicio pleno del litigio le hubiese
granjeado una fortuna, pero no era lo que buscaba, sus deseos estribaban en el
ahondamiento de las ciencias jurídicas y en el servicio público a sus
coterráneos. Al decir de su cuñado, el poeta Bustos, a quien le escribió desde
los Estados Unidos estas letras: En mi vida me han acompañado tres amigos: El
Cristo, el dolor, y Usted poeta Bustos , aún no se ha hecho justicia con su
pensamiento, pero: sus disertaciones pasarán a la historia como documentos
impregnados de ciencia y sabiduría, reflejando la técnica y el razonamiento
del hombre superior; del expositor cultísimo y del político con certera visual
futurista, que valoriza las cosas y las épocas sin torpes cálculos ni
trapisondas electorales .
Hoy pocos lo recuerdan y sus obras se pierden en el olvido. Pero Chaves Chaves
debe convertirse en un modelo para nuestros actuales políticos, en el ansia
permanente de servicio al pueblo, un modelo para las juventudes estudiosas que
frente a los tormentos de la vida deben sobreponerse y alcanzar el podio de la
perfección y la grandeza. El sentir popular se ha expresado para hacer memoria
de él, y ante tanta indiferencia han dicho: La gloria de este hombre la tiene
Ipiales, en Nariño, tierra suya, y la cual debe algún día levantar un
monumento conmemorativo a Guillermo Chaves Chaves. Paz en su tumba. La
municipalidad ipialeña, está en mora de cumplir con un deber de gratitud para
con el ilustre desaparecido; sus restos deben ser traídos a sus lares nativos,
y allí, en cripta grandiosa, serán el eterno culto que rendiremos los
nariñenses y los colombianos: al eminente profesional, al clásico expositor y
al fiel amigo de todas las horas . Su amigo Enrique Pantoja sigue reclamando
el olvido al que se ha sometido al maestro, por eso sigue clamando en su
Antorcha, que nos sirve como inigualable prólogo para el biografiado: Se
cumple en este mes de marzo el primer semestre de la muerte del Dr. Chaves
Chaves, acaecida en New York, donde el ilustre jurisconsulto había viajado en
un supremo esfuerzo por conservar la vida, que se le iba a pasos agigantados
en busca del ignorado más allá. Pocos hombres tan meritorios como este coloso
del derecho, y muy pocos tan desafortunados e incomprendidos como él. Dueño de
un extraordinario talento, de una asombrosa preparación, con magnificas
oportunidades de conquistar posiciones y honores a que era merecedor, Chaves
Chaves rindió la jornada en un islote del olvido, lejos del ruido de las
muchedumbres, distante del Ágora, rodeado únicamente de los grandes afectos de
su vida, pero supremamente consolado con la presencia de Cristo, sobre cuyas
llagas reclinó su apolínea cabeza pensadora para dormir ese sueño sin sueños
que es la muerte. Periodista y filósofo; literato y sociólogo, Maestro del
derecho por sobre todo lo demás, Chaves Chaves dejó impresa una profunda
huella en los anales jurídicos del país. Sus intervenciones parlamentarias
fueron recibidas con respeto por amigos y adversarios que se inclinaban ante
las desconocidas tesis que él exponía con la natural elegancia con que lo
hacia ante sus discípulos de la Universidad de Nariño, muchos de los cuales
han hecho gala de marcada ingratitud para con la memoria de su antiguo
profesor. Juan Lozano y Lozano, Fernando Londoño, Silvio Villegas, Diego Luís
Córdoba, Augusto Ramírez Moreno, Manuel Serrano Blanco, entre otros muchos,
dejaron consignada su admiración por las labores que Chaves Chaves realizó en
el Congreso. A raíz de su muerte, la prensa nacional destacó la personalidad
del ilustre ipialeño, rememorando las actividades más sobresalientes de su
fecunda aunque corta vida pública en el panorama nacional. La mayoría de las
entidades culturales de Nariño guardaron silencio ante el deceso de esta
figura que verdaderamente dio gloria y honor al departamento. Ni un decreto de
honores, que no importa un maravedí, ni una trivial resolución que tampoco
exige mayor esfuerzo, registraron el funerario acontecimiento. A Guillermo
Chaves Chaves se lo trataba de ignorar hasta más allá de la tumba; quería
negársele el más pequeño tributo de un recuerdo; todavía sus gratuitos
adversarios se ensañaban sobre la invencible personalidad del invencible
Negro, esgrimando las pobres armas de una indiferencia cobarde de mezquino
precio humano. Pero a pesar de todo esto, la memoria de Chaves Chaves
perdurará en el corazón de cuantos supimos quererle y admirarlo; ella se
agiganta cada día a medida que los postulados democráticos que él defendió con
inteligencia y valor se van acentuando en las conciencias de las multitudes .
En 1996 con ocasión de la conmemoración de su centenario algunos gremios y
organización rindieron un caluroso recuerdo a su memoria, en la Asamblea el
entonces Presidente de la corporación, Jaime Armando Villota Guerrero, acierta
al decir: Sin ninguna duda el Dr. Guillermo Chaves Chaves, asistido de una
singular inteligencia, hizo de su vida profesional, política y privada la
costumbre en la que se recostó su inconmensurable talento y que Nariño aún
agradece , cabe recordar que a instancias del My. Guillermo Chaves Bustos,
como vicepresidente de la Asamblea en 1874 se logró que un óleo de Chaves
Chaves, obra del artista nariñense Aux, presida las sesiones de la corporación;
y el Alcalde de entonces, Dr. Guillermo Enríquez Miranda así lo reconoce:
Guillermo Chaves Chaves, verdadero defensor y cultor de las ciencias del
Derecho y un ipialeño de excelentes virtudes ciudadanas, reconocidas a nivel
municipal, departamental y nacional . Y el clamor que no cesa, pero que no ha
encontrado oídos en una ciudad que pareciera perderse en el olvido de su
mercantilismo marrullero: La memoria del destacado jurista Chaves Chaves, al
igual que otros coterráneos, se refundió en el olvido. Un monumento en su
ciudad natal, un justo honor.
EPILOGO
Termina así la biografía de estos dos nariñenses que, cumpliendo con el papel
de poietes, han pasado a la historia en calidad de hombres que amaron su
patria y su tierra, realizando el requisito de ennoblecer al género humano; y
es que la historia no sólo se escribe para repasar nombres y fechas, o para
levantar monumentos o sentar cátedra, ¡no!, ésta tiene el compromiso de
hacerse para servir de guía, de modelo a todos aquellos que vamos cursando la
vida en la experiencia diaria del irse haciendo. La biografía de dos
nariñenses que vivieron para sobresalir, para destacarse buscando como único
fin la grandeza de la patria y el servicio a los demás. Lejos está el
sentimiento de radicalizar el pensamiento, pues este pertenece a todo el
género humano, pero si existe el deber de elogiarlo cuando se muestra en
calidades excelsas, como se mostró en las genialidades de Florentino Bustos
Estupiñán y Guillermo Chaves Chaves. Se reafirma la idea de rescatar nuestra
historia, nuestros personajes, nuestros artistas, nuestra cultura expresada en
obras, tradiciones y costumbres; y es que Nariño es pródiga en éllos, quizá la
culpa es de todos, pues no existe un interés general por salvaguardar nuestras
tradiciones y nuestra historia, y si existe no ha recibido el suficiente apoyo
ni de la comunidad ni de los entes estatales. El libro, la cátedra y la voz
popular deben convertirse en eco de los deseos de las nuevas generaciones,
ansiosas siempre de encontrarse con su propia historia.
El autor.
BIBLIOGRAFÍA
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