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GUILLERMO CHAVES BUSTOS
(Ipiales, noviembre 10 de 1931 – junio 2 de 2002)

GUILLERMO
CHAVES BUSTOS, DIPUTADO, 1974
En el seno del hogar conformado por el Dr. Guillermo Chaves
Chaves y Dña. Leonila Bustos Estupiñán, nació este ilustre hijo
de Nariño. Desde temprana edad dio muestras de ingenio y de
fogosidad verbal, elocuencia que más tarde lo llevaría a
convertirse en portavoz de las necesidades de sus coterráneos.
Sus estudios básicos transcurrieron entre Ipiales, Pasto, Ibagué
y Bogotá, pues el peregrinaje de la familia se ceñía a los
avatares profesionales de su padre, el reconocido abogado y
político Chaves Chaves; el colegio San Felipe Neri, La
Inmaculada, San Simón, La Quinta de Mutis, fueron los lugares
que le brindaron los primeros conocimientos; ingresa luego a
Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula
Santander, en donde se gradúa como Oficial, hasta obtener el
grado de Mayor. Durante su vida en la institución, se desempeñó
como Comandante de Distrito, Inspector Militar y Fiscal Militar
en varias guarniciones de ciudades y departamentos del país; así
mismo, fue nombrado por el General Rojas Pinilla alcalde militar
en Novita e Istmina, en el Chocó, y en 1961 en Montenegro,
Quindío. Pulcro en sus decisiones y férreo en su carácter, fue
varias veces reconocido y condecorado por sus servicios a la
institución y a la comunidad.
En la vida civil, sintió la necesidad de seguir el llamado de
servicio a la comunidad nariñense; es así como, primero desde
las banderas de la Anapo, se convierte en un verdadero líder
social; impulsado por el clamor de los más necesitados, es
elegido Diputado ante la Asamblea de Nariño, en donde alcanzó la
Vicepresidencia de la institución, ahí su voz fue trueno ante la
denuncia y sosiego ante las inclemencias de un clima político
cernido en el barullo del servilismo y la indiferencia, su mente
preclara fue sinónimo de sabiduría certera y de respuesta pronta
a las necesidades más apremiantes de los nariñenses; el primero
de mayo de 1974, su discurso en la Plaza de Nariño sentó cátedra
en el reconocimiento de los valores obreros de la región, y como
si se tratara de una tarde de tauromaquia, fue alzado en hombros
por los sindicalistas, trabajadores y campesinos que lo
escuchaban, con razón dijo un periodista del Mayor Chaves, como
se lo conoció popularmente: Lo que se hereda no se hurta, un
Diputado que se destaca, en clara alusión a la herencia
intelectual venida de su sabio progenitor.
<< GUILLERMO CHAVES BUSTOS Y SU ESPOSA GRACIELA BUSTOS, 1974.
Su carácter enérgico, venido de su conciencia diáfana, le hizo
decir permanentemente no a los clamores de sus conciudadanos
para llevarlo a otras dignidades políticas; detestó la burocracia y el nepotismo, por eso jamás aceptó ningún cargo
público, escasamente, y a petición de muchos, fue designado en
más de una ocasión Alcalde ad hoc de su ciudad natal. Detestaba
el clientelismo y la lagartería; siempre fue claro y sincero,
jamás huyó a sus responsabilidades; siempre con su
característico andar, cabeza en alto y paso firme, de ahí que
fuese vilipendiado por los lacayos que no soportaban sus
denuncias, pero siempre supo la posición que representaba en la
sociedad, de ahí que sin temor alguno hiciera de las emisoras y
periódicos locales el atril de las verdades, ahí fue la voz de
los sin voz, la fuerza de los débiles, la mirada de los ciegos.
Sin caer en el extremismo de las convicciones, fue conservador a
ultranza, pero le interesaban más las convicciones sociales que
las conveniencias particulares, de ahí que, bajo un razonamiento
abierto, impulsara y ayudara las causas sociales vinieren del
partido político que vinieren. Sus mejores amigos fueron los
liberales, estrechó la mano familiar de Heraldo Romero Sánchez y
sintió el aprecio sincero de Carlos Pantoja, lideres de
izquierda, cuando supo de sus capacidades para dirigir la
política y el destino de la región.
No había actividad en pro de la sociedad nariñense, e ipialeña
particularmente, donde su nombre no fuese tenido en cuenta para
granjearse así el apoyo de ricos y pobres, de sabios y de
neófitos; así lo atestiguan los múltiples reconocimientos, bien
de la Sociedad de Carreteros de Tracción Animal de Ipiales, del
Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ipiales, de la Gobernación del
Departamento, como de los más selectos clubes de la región, de
colegios y universidades, de sindicatos y de sociedades
religiosas. El Mayor Chaves Bustos era la efigie del pueblo en
persona, siempre representó dignamente el sentir del pueblo
ipialeño. Sus discursos y escritos son verdadera piezas de
elocuencia, en donde la razón y el argumento se conjugan con el
sentimiento y la pasión; en ellos la filosofía se hermana con la
sociología para describir la problemática de su época y de su
espacio, la antropología y la literatura para definir los
caracteres de sus conciudadanos, la historia y el arte para
develar la cultura que lo inspiró y lo rodeó.
<< GUILLERMO CHAVES BUSTOS, 1982.
Habiendo sido elegido Presidente del Directorio Conservador de
Ipiales, apoyó la candidatura del Dr. Eduardo Realpe Chamorro en
1992. Acompañar en la posesión al nuevo burgomaestre fue el
último acto político y social, así como el Decreto de Honores el
primero del Dr. Realpe. Ese 2 de junio, la muerte debió
sorprenderlo en actividad, cuando preveía para su terruño, ese
Ipiales que tanto amó, un futuro más prospero y mejor.
Hoy su recuerdo nos embarga el alma, pero nos alienta a seguir
sus pasos, a sentir su voz en la voz de los necesitados, a ser
palabra de denuncia ante los atropellos de una sociedad cada vez
más fraccionada y más indolente frente a las necesidades ajenas,
a seguir sus pasos para encauzarlos como él, firme y de frente,
ante una corruptela política infame y atroz que nos aqueja.
Por: J. MAURICIO CHAVES-BUSTOS
Bogotá, octubre 30 de 2008.
PUBLICACION EN LA INTERNET POR IPITIMES.COM /NUEVA YORK (24 de
junio de 2009).
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