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El profesor Artemio Dávila Chaves es oriundo de El Contadero,Nariño,
Colombia, pero vivió y profesó por Ipiales, un amor verdadero.
ARTEMIO DÁVILA
CHAVES
(1930-2009)
FORJADOR DE LA PALABRA
Para entonces... y mucho después...
las libélulas colgarán sus hélices
del mástil vegetal más alto
y se despojarán para siempre
de la vida, despidiéndose....,
porque serán eternidad.
(Artemio Dávila Chaves.
Serás ser, más ser, fragmento.)
Humano de profesión, maestro por vocación, dedicó su vida entera
al oficio más digno y dignificante que se pueda ejercer, el de
la docencia. Amó su trabajo, sus faenas estuvieron cargadas de
exigencia y de ternura, de silencios que se perpetuaban para
aflorar en forma de soneto, de versolibrismo, de exploraciones
poéticas ricas y novedosas en el mundo de la literatura,
especialmente de la lírica, aunque también fue novelista y
dramaturgo.
Artemio Dávila Chaves constituye sin duda alguna el más grande
forjador de creadores y poetas en el Sur de Colombia, el 17 de
abril de 1982, es decir hace 27 años, fundó el Taller de
Poemática del Colegio Nacional Sucre –Talpocolsu-, quizá el
escenario por donde ha pasado el mayor número de creadores de
todo ese Sur colombiano, lugar donde se exploraba y se fraguaba
la palabra en forma de poesía; convencido de su papel de guía y
maestro, Dávila Chaves no quiso que la fuerza vivificadora del
verbo quedara en los rincones de las paredes del claustro
estudiantil, sino que motivó y auspició un original programa
radial, en donde departía con toda la ciudadanía, en las mañanas
dominicales, las últimas creaciones de miembros del taller y de
sus amigos; pero fue aún más allá, sintió la necesidad de que
sintieran la experiencia de llevar la palabra al contenedor de
la esencia de la humanidad, el libro, es así como surgió “Más
allá del horizonte”, en donde haciendo una crestomatía de lo
sembrado, recogía exploraciones líricas de los noveles autores.
De su autoría es el libro “Contrastes del ser”, libro que
alcanzó una segunda edición, y en donde aflora el artista –cabe
recordar que exploró también la pintura, en un cubismo original
que debe también ser analizado-, fue él quien diseñó la portada
del libro, pero por sobre todo se presenta el poeta, explorando
siempre con la palabra en las formas y en los contenidos,
volviendo a los remansos de la bucólica, sin dejar de ser
original, puede ser romántico o crítico social, versolibrista o
sonetista, en él los temas a la tierra, a la madre, al caballo,
al vino, a la mujer, a lo santo y a lo profano, a lo divino y a
lo humano, a lo puramente humano, como sentenció su filósofo de
cabecera, Nietzsche.
Amigo de los amigos, maestro de los amigos, miles y miles de
nariñenses le debemos a Dávila Chaves mucho de sapiencia, pero
por sobre todo el sentido de apreciación y de reconocimiento del
hombre a través de la palabra.
En estos momentos cuesta y pesa el agnosticismo. Pero debe estar
ya en un lugar seguro, departiendo con sus poetas preferidos,
con sus amigos, con sus antepasados, con todos los suyos que lo
precedieron, las mejores palabras, el mejor vino o el mejor
whisky, “la bendición de Dios en las botellas”, como lo
sentenció en su obra, con un transfondo de Beethoven que tanto
lo inspiró, mostrándose puro y sabio, como lo que fue, un
verdadero forjador de la palabra.
POR: J. MAURICIO CHAVES BUSTOS
Escritor
Bogotá, junio 24 de 2009.
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